11 jun 2016

TRES TIPOS DE SOLEDAD


                   Hoy trataré el tema de la soledad en Japón representada en este caso por tres especímenes muy particulares, espero que el artículo de hoy os haga pensar, os guste y ayude a paliar tanto vuestra soledad como la mía. Gracias.

O-HITORI-SAMA


                 ¿Qué puede hacer que una persona elija voluntariamente el estar sola? ¿Libertad? ¿Añoranza? ¿La lenta espera de un final digno?

            Este grupo se divide en dos tipos muy diferenciados aunque es probable que con el paso de los años los pertenecientes a uno terminen formando parte del otro.

            Empezaremos por lo que en los países angloparlantes se conoce como  “forever alone”. Se asemejan bastante aunque como todo en Japón tiene una razón de ser propia.

            Son personas que han decidido no vincularse a otra, prefieren vivir su vida en soledad  antes de tratar de amoldarse a una sociedad en la que no se sienten realizados. Nunca se casan, no tienen hijos, son autosuficientes y raras veces solicitarán ayuda, aunque la aceptarán amablemente si se les ofrece. Gustan de rondar por lugares tranquilos, les encanta leer, ir al cine, teatros y demás espectáculos. Disfrutan la vida a su particular modo y poco les importa lo que otros hablen de ellos.

            Suelen tener un gran nivel intelectual, solitarios pero no uraños, a pesar de lo que se pueda pensar son muy abiertos, extrovertidos incluso. Les encanta una buena conversación y aceptarán encantados a que les invites a cenar.

            Rechazan el compromiso, no les importará iniciar algún tipo de relación contigo pero para ellos no es más que  “una parte del camino que hemos decidido caminar juntos”. No son fríos ni insensibles, prefieren despedirse de ti con un abrazo y un “hasta siempre” y no con una amarga ruptura llena de lágrimas. Cuando os separéis no te olvidarán, no serás “uno más”, a partir de ese momento formarás parte de sus recuerdos, y los atesorará con celo hasta el final de los días.

Ven, acércate, caminemos juntos un rato.

            El segundo tipo son los denominados “venerables”, el término “o-hitori-sama” se refiere más  este grupo que a los anteriores. El prefijo “O-“ se añade a una palabra para ensalzarla, “hitori” significa solo y el sufijo “-sama” es la más alta muestra de respeto.

            Son ancianos que han decidido morir en sus hogares. Suelen haber vivido durante toda su vida en el mismo lugar o han sido muy felices con otra persona a la que amaron muchísimo. Sus casas están plagadas de recuerdos, fotografías, antiguos libros y ropas viejas aunque cuidadas con mucho mimo. Rechazarán rotundamente el traslado a una residencia para mayores. Aguantarán estoicamente la enfermedad y las taras de la edad, procurarán mostrarse fuertes ante sus vecinos y no causarles ningún problema, no ya tan solo por educación como para evitar que otros se preocupen “demasiado” por ellos.

            Muchos han roto con sus familias en parte por la testarudez de estos ancianos en parte por el egoísmo de una familia demasiado ocupada o poco interesada en estar pendientes de alguien que poco le queda por aportarles. Otros son aquellos que pertenecieron a ese primer grupo descrito antes, solitarios sin hijos. Estas personas suelen haber ahorrado durante todas sus vidas, creando fondos de pensiones con los que pagan para que otras personas cubran sus necesidades si llegado el día no pudieran hacerlo por sí mismas. No se preocupan por el futuro de sus posesiones materiales, raras veces suelen hacer testamento, desean dejar esta vida en silencio, no se ven obligados a dejar legado alguno. Son conscientes de que algunas molestias serán inevitables al final de sus días, las compensarán con sus propiedades. Abandonarán este mundo sin deber nada a nadie, sin remordimientos, sin pena y sobre todo contentos por haber vivido según sus normas y no al compás de las de otro.

Yo estoy vivo, pregúntate, ¿lo estás tú?

            Hubo un gran señor llamado Mori Motonari  cuyo lema era “Vive bien, muere bien”. Los o-hitori-sama son un ejemplo vivo de ello.

HIKKIKOMORI


                 Estos son los “raritos”. Son jóvenes que viven apartados de la sociedad real (que no virtual). Estos chicos no son como los “ni-ni” (ni estudian, ni trabajan) de otros países, aunque cierto es que no hacen ni lo uno ni lo otro.

            No producen nada, no tienen un futuro claro, han abandonado sus carreras y su mundo se limita a las  cuatro paredes de su habitación, bueno, la habitación de la casa de sus padres, pues es ahí donde viven. Un hikkikomori es un parásito en toda regla, la cucaracha que sabes que está detrás del fregadero y que trata de esconderse para que no la veas. Solo abandona su refugio en el caso de que el dormitorio no disponga de inodoro, pedirá comida pero no la exigirá, se cambiará muy poco de ropa y la que está sucia la dejará hecha un montón al lado de la puerta, sabe que alguien vendrá a limpiársela.

            Se pasan días enteros (incluido noches) frente al ordenador o usando sus dispositivos móviles. En el mundo virtual son “personas importantes”, expertos en videojuegos, actualizan diariamente sus cuatro o cinco blogs, moderan un par de foros al mismo tiempo que graba un podcast.

            Estas personas son siempre enfermos mentales, pueden haber sido objeto de abusos escolares, agorafóbicos, adictos a internet o sufrir cualquier otro transtorno de la personalidad.

            Para la familia, en especial para la madre, la cual es la responsable última de la educación de los hijos, supone una desgracia el tener un hikkikomori en casa. Llegando al extremo (sin exagerar lo más mínimo), el desear la muerte de su propio hijo. Todos sabemos que la sociedad japonesa es muy competitiva y la reputación es el pilar en el que se asienta el futuro de todos los miembros de la familia. Algunas madres se ven obligadas a aceptar trabajos a tiempo parcial para poder sufragar los gastos de su hijo y lo hace con la pena de saber que no se trata de un bache económico pasajero, sino que su hijo es incapaz de valerse por sí mismo, y lo que es peor, no tiene intención de cambiar.

!!!DEJADME EN PAZ!!!

            Las empresas japonesas suelen inmiscuirse sin ningún pudor en la vida personal de sus empleados, y aunque raras veces intervienen si que tienen en cuenta la situación emocional de cada asalariado “por el bien de la productividad”. El que se sepa que un padre tiene a un “parásito” en casa no le hará ningún bien pues alguien que no ha sido capaz de poner orden en su propio hogar no es la persona idónea para asumir responsabilidades.

            Con la globalización (esa palabra que para algunos es poco menos que el demonio) y la proliferación de las nuevas tecnologías el fenómeno de los hikkikomori ha dejado de ser exclusivo de Japón y se han dado casos a lo largo y ancho del planeta.

            Se han abierto numerosos centros de “desintoxicación” aunque esto no soluciona el problema, es verdad que son adictos a la tecnología pero casi siempre hay otra causa, oculta o no, que impulsa a estas personas a comportarse de esa manera. La psiquiatría moderna es perfectamente capaz de lidiar con esta psicopatía y recibiendo el tratamiento adecuado la recuperación está casi asegurada.

HIMONO ONNA


                 ¡Las chicas! Son sin duda mis favoritas. Mientras que entre los ohitorisama hay tanto hombres como mujeres y los hikkikomori son en su mayoría hombres jóvenes las himono onna es un “club” exclusivamente femenino.

            Himono onna “chicas pescado seco”. Perfil: Mujer japonesa, trabajadora, edad treinta y tantos. Soltera, sin hijos, vive en un apartamento alquilado, nivel social: medio-alto, ingresos: medios. Peculiaridades: olor corporal desagradable, ausencia de maquillaje, lata de cerveza en su mesa de trabajo (restos del día anterior). Pelo largo con las puntas abiertas.



            Señores, ¿no me negarán que es un encanto?

            Son de mujeres que ya superada la treintena no han logrado casarse. Quizá esto no os resulte nada raro, la situación socio-económica y el cambio en nuestras formas de vida ha dilatado la edad en la que solemos contraer matrimonio pero, como no, esto es Japón y aquí hay que adaptarse.

            Los japoneses apenas han variado sus usos y costumbres durante los últimos siglos, solo las han decorado un poco y han moldeado los “avances del mundo moderno” a sus propias necesidades y forma de ser y no al contrario como en el resto de naciones.

            La mujer se labró su propio camino en el ámbito laboral pero éste sigue siendo territorio masculino, ellas participan pero son sólo invitadas. Sus jefes suelen hacer de “celestinos” improvisados, presentarán a sus empleadas numerosos pretendientes y organizarán actos sociales con el fin de que quizá con algo de suerte surja alguna relación. Si hay boda vivan los novios, aumento de sueldo para él y finiquito para ella.

            Nadie va a despedir a una mujer por el hecho de que no se case y supere los treinta años pero todos empezarán a mirarla como un bicho raro. Esto no quiere decir ni que se la discrimine ni margine ni nada por el estilo aunque los hombres comenzarán a “mostrar menos interés” en ella y las mujeres, bueno, las mujeres son mujeres...

            Esto no pasa desapercibido para estas “solteronas”, saben que los demás cuchichean a sus espaldas y a ella “se le pasó el arroz”. Es posible que nuestra chica favorita fuese demasiado “selectiva” cuando más joven y se creyó la más guapa del baile, rechazó incontables pretendientes y la dieron por imposible. Quizá arrastraba un complejo que no supo administrar y que le impidió demostrar todo lo que valía. O lo mismo era extremadamente tímida y su primer amor nunca la invitó a salir.

            El caso es que la carroza con su nombre iba vacía y el cochero le dijo que el príncipe azul se había largado con todo el dinero y a ver quien le pagaba a él la bajada de bandera.

            La pequeña sardinita se fue a casa con el corazón roto y un pack de 12 cervezas. Desde entonces decidió perseguir su sueño...durmiendo, no entendió bien cómo funcionaban estas cosas y por eso cada tarde, cuando llega a casa bebe hasta perder la consciencia, mientras tanto comprueba si queda algún trozo de pizza de la noche anterior (la caja está en el salón). Si hay suerte comerá, si no, bueno ya pensará algo luego.

            El Dios del caos palidecería si entrara en la casa de una himono onna. Ropa arrugada amontonada por todas partes, botellas y latas de cerveza tiradas por el suelo, un tendendero que cruza el salón de esquina a esquina, los muebles no han visto un plumero en un lustro por lo menos. Y unas cuantas hojas de periódico que parecen ocultarA ella! En algún momento de la noche se ha quedado dormida y se ha tapado con el diario gratuito que dan en el metro, viste camisetas desgastadas y calcetines de los Simpson (de la primera temporada) y se recoge el pelo en una especie de palmera grasienta, a veces un gato callejero se cuela y rebusca entre los restos de comida rápida de la que ambos se alimentan pero el animal nunca se acerca a ella, el bicho tiene el estómago un poco delicado.

¿Cómo puedes vivir así?

            Nuestra chica pescado seco ha renunciado al amor, cree que nadie la querrá nunca así que ya le da igual todo, de nada sirve maquillarse para estar guapa, además odia verse en el espejo, se ve fea, muy fea, es un monstruo viejo y arrugado. Ya no compra vestidos bonitos, son incómodos, caros y además luego tienes que plancharlos. La ropa deportiva es mejor, el chándal que lleva puesto era el que usaba en su antiguo instituto y está como el primer día, si no fuera por un par de agujeritos pero casi no se notan. Las camisetas te las regalan si compras 24 latas en el combini de su barrio. Ropa gratis, chica lista.

            Ya no le da miedo entrar en un bar sola y pedir una cerveza (le gusta la cerveza de importación) si algún viejo verde la molesta ella le da dos gritos y le pone cara de atún, la toman por loca y la dejan en paz, es un truco que aprendió con la práctica.

            Y si alguna vez le da por llorar aprovecha y pone el DVD de Titanic, las escenas más trágicas, Los discos están siempre dentro del reproductor, es un lío encontrarlos, además perdió la caja, bueno, sabe que la caja no ha salido del salón y la tiene casi localizada pero ahora mismo no tiene ganas de ponerse a buscar nada, sobre todo con DiCaprio en pantalla.

            Tiene tres mensajes en el móvil, es su compañero de trabajo, tiene otro pendiente de contestar de ayer y otro de hace cuatro días, borrará el más antiguo porque ya ha pasado demasiado tiempo y lo mismo se puede molestar. Abre el último y apenas lo lee, escribe “ok bss”, no sabe exactamente que quería, ya se lo explicará mañana. Arranca un papel del periódico y anota comprar yogures, los que hay en el fondo de la nevera están caducados y como siempre mete los nuevos al principio le ha vuelto a pasar, por cierto, no quedaba pizza, pero es tarde, ya no tiene hambre.

            Dando tumbos por el alcohol logra alcanzar la cama (sobra decir que está desecha y huele a sudor) y se deja caer.

            Dulces sueños sardinita.

            Las himono-onna se han rendido, están atrapadas en una sociedad que no las acepta y en la que no encajan. De entre todos los casos que os he expuesto ellas son las que más sufren. Son un diamante en bruto (quizá muy bruto) esperando a ser descubierto. No son lo que son porque lo hayan elegido, ni porque estén enfermas, solo necesitan un poco de comprensión, muchísima paciencia y sobre todo alguien que las quiera.

No estás sola

            
y una duchita si puede ser.


            Todos nos hemos sentido solos alguna vez, o todo el tiempo, yo por mi parte me marcho a la cama, soñaré que voy a cenar a un restaurante caro con mi o-hitori-sama favorita, está preciosa esta noche, lleva ese collar de plata que le regalé, yo le hablo de Becquer y ella me cuenta cosas de su próximo concierto de piano, le digo que es mi amor platónico y ella se ríe, me dice que volverá dentro de un año si es posible, me pasa su nuevo email.

            Luego hago tiempo chateando con mi amigo hikkikomori, le envío el último meme del político de turno, criticamos sin piedad la última peli de Star Wars y juramos no ir a ver la siguiente.

            Después espero detrás de la puerta sin hacer ruido, hoy parece que está tardando un poco más. ¡Ahí está! Abro la puerta para sorprenderla. “! Buenas noches sardinita!” Cuando se le pasa el susto le enseño un pack de 6 latas, son sin alcohol pero ella no lo sabe. La invito a pasar y tras comernos un sándwich pasamos el resto de la noche bebiendo, riéndonos y abrazados destrozamos unas cuantas canciones como dos gatos maullándo a la luna.



                   Somos islas

                        Aunque no muy alejadas

                        Somos islas

                        Y necesito que me guíes esta noche

                        Y necesito que me guíes esta noche.

-Mike Oldfield “Islands”


2 jun 2016

KAWAIISONA ZO


AMOR FAMÉLICO


                 “!!Amito!!” decía Hanako con sus ojos “Tengo hambre amito”
El cuidador del zoológico de Ueno sonreía mostrando sus dientes apretados, un río de lágrimas recorría su rostro.

            Hanako era una joven elefanta, uno de los tres ejemplares que llegaron en 1927 al zoo y fueron desde entonces la principal atracción de la ciudad.
            El animal levantó su trompa y la agitó hacia su boca “Agua amito, sed”.

            El cuidador sacudió violentamente sus hombros, agarró con fuerza los barrotes, agachó la cabeza y profirió un gutural aullido de pura frustración, John, el macho, yacía inmóvil a un lado de la jaula, Tonki respiraba con gran dificultad.

            Hanako repitió el truco del saludo, tambaleante se levantó sobre sus dos patas traseras, trastabilló pero logró mantener el equilibrio, barritó, hace apenas unos meses volvía locos a los visitantes, que levantaban sus brazos coreando “Banzai!!!” mientras ella les saludaba.

            “! No, he dicho que no, no tengo nada que darte!” La impotencia le hinchaba las venas del cuello.



            Hanako le miró con tristeza, su querido amo estaba triste, quizá había hecho algo malo, estaba muy cansada, se arrodilló dejando caer su cada vez más liviano peso.

            “Buuubuuu” contestó la bestia apenada, alargó su trompa intentando agarrar cariñosamente a su amo “Lo siento amito, perdóname”.

            El cuidador apartó de un manotazo el apéndice del animal y gritó con toda su rabia:

            “!!!MUERETE YA MALDITA SEA, MUERETE YA!!!!”

El ZOO DE UENO


                En 1882 se inauguró en Japón el primer zoológico nacional en el distrito de Ueno, Tokyo , fue financiado exclusivamente por la familia imperial y aunque en comparación con otros era relativamente pequeño no tardó en convertirse en uno de los lugares más visitados de la ciudad.

            El 25 de julio de 1936 los encargados del cuidado de los animales comprobaron con horror que faltaba un leopardo negro, reciente regalo del Reino de Siam, la actual Tailandia, al Imperio japonés. La búsqueda se inició de inmediato mientras el pánico que extendió rápidamente por la ciudad y aunque el incidente apenas duró 13 horas, (la fiera fue localizada en las cercanías y se dejó atrapar sin oponer resistencia) ni se produjera ningún altercado el suceso marcó un precedente, el gobierno tomó buena nota y exigió al director del zoológico que no permitiría otro disturbio similar.

            Durante la invasión de China en 1937 nuevos animales fueron enviados desde las zonas ocupadas a modo de trofeo de guerra sin tener en cuenta la capacidad ni la viabilidad de las instalaciones pero eran tiempos de victoria y celebración, el pueblo se mostraba agradecido, todo parecía ir a las mil maravillas. De entre todos los animales los favoritos sin duda eran los elefantes, los cuales habían sido adiestrados para alzarse sobre sus patas traseras mientras los visitantes lanzaban vítores alzando sus brazos seguido de una lluvia de frutos secos y gritos de júbilo por parte de los niños.


“MEDIDAS EXTRAORDINARIAS”


                 1941, Japón entra en guerra con Estados Unidos, atendiendo a los consejos del general Yamamoto el gobierno se prepara para una victoria rápida o una lenta derrota, para ello es necesaria una preparación exhaustiva, se tiene en cuenta hasta el más mínimo detalle. El conflicto no había afectado al pacífico zoológicohasta ahora.

            Aprovechando la visita del director al continente se ordena la ejecución de “todo animal sobrante”, a pesar de las protestas de los encargados cuatro osos negros son fusilados. 



           Tras su regreso es movilizado y relevado por el señor Fukuda un nuevo encargado, sin apenas darle tiempo a acomodarse a su nuevo puesto se le informa del “plan de medidas extraordinarias en zoológicos” De acuerdo con dicho plan los animales serían divididos en cuatro categorías. La primera estaba reservada para los animales potencialmente peligrosos e incluía a osos, grandes felinos, coyotes, hienas, lobos, hipopótamos, bisontes, elefantes, monos y serpientes venenosas. La segunda era para los animales “menos peligrosos”, como los zorros, jirafas, canguros, cocodrilos, ciervos, águilas y los emús. Categoría tres para “animales domésticos”, búfalos, cabras, pavos, cerdos Y la cuarta para el resto, que apenas incluía algunos pájaros cantores y tortugas. Se facilitaban las dosis recomendadas para acabar con cada uno de ellos, usando según el caso estricnina o arsénico. Para casos especiales se entregaron un par de rifles winchester pero se aconsejó evitar su uso “para no herir la sensibilidad de la gente”.

            Si la ciudad se viese amenazada por algún ataque aéreo el plan debería ponerse en marcha nada más sonar las alarmas, si las defensas antiaéreas no lograsen detener el ataque y se iniciase el bombardeo comenzaría el sacrificio de los animales de la categoría uno y dos en este orden y en caso de daños graves dentro  del complejo también los de tercera. Para asegurar la obediencia de los cuidadores se destacó a una unidad de kempeitai (policía militar) los cuales ejecutarían personalmente el plan si fuese necesario.

            Según los registros oficiales de Fukuda el plan llegó a activarse cuatro veces, los visitantes fueron desalojados del zoo y todo el personal se preparó para acatar las órdenes. De esas cuatro alarmas solo una fue real, la del 18 de abril de 1942, cuando el general Doolitle perpetró su infame ataque sobre población civil japonesa utilizando para ello dieciséis bombarderos B-25, ninguno de ellos daño el recinto pero un aparato voló tan bajo y cerca que según algunos testigos llegó a proyectar su sombra sobre los visitantes, se ordenó a los cuidadores que iniciaran los sacrificios pero tal vez intencionadamente parecieron dudar, tras unos momentos de confusión se comprobó que el ataque había terminado. Los animales se habían salvado.

MARTIRES


                 Verano de 1943, los cánticos “katta, katta” (victoria, victoria) fueron sustituidos por “kessen, kessen” (batalla decisiva, batalla sangrienta), por primera vez el Imperio japonés perdía terreno, el gobierno aún mantenía el control en las islas principales, la población ignoraba la gravedad de la situación  pero el alto mando sabía que el engaño no podría mantenerse por mucho tiempo. Había que preparar a la gente para las penurias que estaban por llegar.

            La primera medida fue nombrar al implacable Odachi Shigeo como nuevo gobernador de toda la provincia de Tokio. Se reclamó la asistencia del director Fukuda a una reunión secreta en la que el ex-director Koga, ahora profesor de veterinaria militar también estaba presente, se les informó que el exterminio de todos los animales era inminente e iniciaran los preparativos para cuando se diera la orden. A pesar de las enérgicas protestas de ambos hombres se les explicó que el ejército no estaba preparado para repeler los ataques aéreos, era cuestión de tiempo que algunas bombas cayeran sobre el zoológico, los animales escapasen y sembraran el caos entre la población, se le recordó al ex – director Koga el “incidente del leopardo”. No había vuelta atrás, el destino de los animales estaba sellado.

          Sin embargo el director Fukuda no quiso darse por vencido, se puso en contacto con sus colegas de Sendai y Nagoya los cuales aceptaron acoger en sus respectivos zoológicos a un elefante y cuatro leopardos.

            El mismo día en el que iba a iniciarse el traslado de los animales el director Fukuda fue arrestado por la Kempeitai, la operación se paralizó. El director fue amonestado directamente por el gobernador Odachi, el fin de los animales era el “animar” a la población, especialmente los elefantes que seguían siendo la principal atracción del lugar, “¿Qué iban a pensar los niños si veían cómo se los llevaban a otro lugar? ¿Cómo iban a querer seguir luchando?” Estas fueron las palabras que Fukuda escuchó de Odachi y así constan en su diario personal, publicado años más tarde. Desde siempre todos los tiranos, dictadores y criminales sin escrúpulos no han dudado en utilizar a los niños para sus oscuros fines, se hacía entonces y se sigue haciendo ahora, el mal es metódico pero suele seguir una pauta predecible. Repasad la historia y luego encended la televisión, son los mismos pero con otros disfraces, con otros nombres (o no) y bajo otros colores.

Inocencia

            La carnicería comenzó el 17 de agosto de ese mismo año, se insistió en no utilizar armas de fuego para “no alarmar a la gente”, el proceso fue lento y despiadado. Dispongo del listado de fechas, ejemplares y técnicas utilizadas pero puesto que la información está en la red dejo en manos de cada uno el buscar y consultar dichos documentos, el que suscribe se siente incapaz de reproducirlos, se me parte el alma cada vez que los leo.

            La situación se mantuvo en secreto hasta el 2 de septiembre, la propaganda supo manejar magistralmente la situación. Se quiso conectar  la derrota en las islas Aleutianas, donde se dieron los primeros casos de ataques suicidas con el principio del gyokusai (rotura de la joya), una licencia poética para denominar a una muerte honorable. Los animales fueron presentados como mártires de la patria, “portadores del sufrimiento del pueblo japonés y sus valientes soldados”, también se alababa el esfuerzo del gobierno por evitar “percances” en caso de fuga.


LOS ELEFANTES


               La historia de amor-odio entre Japón y los elefantes se remonta a 1728, cuando el shogun Tokugawa trajo el primer ejemplar desde Vietnam y lo mostró a los atónitos nipones que sólo conocían a dicho animal a través de leyendas o pinturas. Desde entonces todos en el país, especialmente los niños adoraron a los paquidermos.

            Tras el gran terremoto de Kanto (1923) el único ejemplar del zoológico de Ueno, regalo del rey de Siam enloqueció, embestía a todo aquel que intentaba aproximársele, en especial tras las numerosas réplicas del seísmo. La casa imperial encargó la tarea de abatirlo a Tokugawa Yoshichika, marqués y gran cazador. El noble se encaminó al zoológico con un impresionante rifle importado decidido a dar muerte al animal. Los asombrados trabajadores del zoo fueron testigos de cómo Yoshichika se plantaba delante del elefante y le apuntaba cuidadosamente con el arma. Contra todo pronóstico el animal se paró justo delante, el cazador bajó el arma y durante unos segundos que para los espectadores parecieron horas cruzaron sus miradas. Tokugawa Yoshichika se dirigió al encargado. “Tiene un alma noble, no voy a matarle” dijo, acto seguido  dio media vuelta y se marchó.

             El emperador exigió una explicación, el marqués expuso que no sería apropiado “deshacerse” de un regalo hecho por un monarca a otro, el hijo del cielo aceptó sus disculpas y no se tuvo en cuenta su desobediencia. Lamentablemente ordenó que el elefante pasara el resto de sus días encadenado. Su castigo duró nueve años.

John y Tonki

            El príncipe Hiroito contrajo matrimonio el año 1924 y en agradecimiento hacia sus súbditos “donó” el zoológico de Ueno, que hasta entonces pertenecía a la casa imperial, a la ciudad de Tokio, siendo a partir de entonces “propiedad de todos los japoneses”. Lamentablemente el lugar no disponía de ningún elefante y los visitantes clamaban por uno, por lo que el gobierno de la ciudad adquirió dos ejemplares indios en octubre de ese año: John un macho de seis años y Tonki una hembra de cuatro. En 1935 se les unió un tercero, otra hembra llamada Hanako (o Wanli, posiblemente una variación de su nombre original),  regalo de una organización dependiente de la corona de Siam. Juntos (especialmente Tonki) se convirtieron en la principal atracción y no sólo para los niños.

Tonki muestra sus respetos al emperador.

            En el plan de 1941 los elefantes entraban en la categoría de “potencialmente peligrosos”, para John eso equivalía a una sentencia de muerte, ya que había mostrado en el pasado ciertas tendencias agresivas.

            Según sus memorias de entre los tres, el que Fukuda intentó salvar enviándolo a Sendai fue Hanako, era indudablemente la más mansa y cariñosa.

El director Fukuda afirma que la responsabilidad de la eliminación de los elefantes recayó sobre el (ahora) Jefe Veterinario Koga y que el procedimiento escogido fue la administración de patatas envenenadas con cianuro. Los animales rechazaron los alimentos por lo que se probó la inyección directa de estricnina en la parte posterior de las orejas, donde la piel es menos gruesa, sin embargo las agujas no lograron penetrar las duras epidermis. Ante la prohibición de utilizar armas de fuego Koga decidió retirarles toda comida y bebida para que murieran de inanición, comenzando con John el 24 de agosto . A Hanako y a Tonki se les retiró el alimento al día siguiente. John muere rápidamente el día 29. Hanako aguanta hasta el 11 de septiembre. Según Fukuda, Koga hace un último intento envenenando el agua de Tonki el día 14. Su agonía se alargó dos días más, falleciendo el 16 de septiembre. Por último Fukuda alega que intentó engañar a sus superiores haciéndoles creer que los elefantes se estaban volviendo locos por el hambre, obtener permiso para dispararles y así acabar con su sufrimiento.

Las agujas no atravesaban su piel

            La versión del jefe veterinario Koga difiere en varios puntos. En primer lugar niega rotundamente que la responsabilidad recayera sobre él ni nadie de su equipo. También declara que en todo momento el plan de actuación es conducido por Fukuda que en ese momento ejerce como director del zoológico, admite haber inyectado veneno en las patatas de los elefantes pero siempre según el plan de actuación entregado a Fukuda mientras él fue reclutado y servía en el continente. Acusa también a Fukuda de ser una persona maleable, le echa en cara las primeras muertes (el fusilamiento de los osos) nada más llegar al cargo y no presentar ninguna alternativa, como el traslado a otros centros cuando esto aún era posible, de hecho Koga trató de convencer al alto mando del posible uso militar de los elefantes en un intento desesperado por evitar sus muertes. Niega también el haber propuesto, ni tan siquiera intentado inyectar directamente veneno a los animales, cualquier veterinario sabría que era imposible con los materiales de que disponían en ese momento. Por último añade que el alimento fue retirado a los tres elefantes simultáneamente.

John dejó de luchar el 29 de agosto

            Tonki no fue el último animal en morir, desgraciadamente muchos más corrieron la misma suerte, siendo especialmente doloroso el caso de la hipopótamo Kyoko y su pequeña cría, y cuya carne fue “aprovechada” para alimentar a la población.

Hanako dejó de hacer ´trucos´para conseguir comida al undécimo día, a pesar de su sufrimiento siempre se alegraba de ver a su cuidador.

            Kyoko estuvo cuidado de su pequeña incluso después de morir y protegió su cuerpo inerte hasta el último momento.

Kyoko y su cría.


PENITENCIA


                 La animadversión entre Fukuda Saburo y Koga Tadamichi se acentuó tras el conflicto, ambos hombres publicaron numerosos libros y hasta el día de hoy pocos datos pueden tomarse como seguros.

            Por un lado Fukuda siempre quiso mostrarse como una persona que se limitaba a cumplir las órdenes recibidas, sin embargo cae en numerosas contradicciones en sus propias publicaciones a pesar de contar con numerosa documentación, gran parte de ella redactada por él mismo o elaborada por sus subordinados. En su defensa se verificó que el intento de salvar a Tonki fue real y que fue arrestado por ello.

Dos hombres jugando a ser dioses.

            Koga siguió dedicando su vida al mundo animal, su versión es según la opinión pública más creíble, consiguió detectar las numerosas contradicciones de Fukuda y es rotundamente cierto que fue apartado de la dirección del zoológico justo antes de la elaboración del plan de sacrificios y que estuvo fuera de las islas hasta bien entrado el año 1941.

            Ambos hombres coinciden en que la fatídica orden fue dada por el gobernador Odachi Shigeo, esto no pudo ser demostrado hasta 1954, suya fue la responsabilidad de modificar el plan de sacrificios y la de negar el traslado de los animales a otras zonas más seguras. El zoológico de Ueno no fue dañado hasta 1944, no todas las ciudades con zoos fueron atacadas, sin duda algunos animales podrían haberse salvado.

            En 1975 se erigió un monumento en honor a los animales sacrificados durante la guerra. Koga Tadamichi murió en el año 1986, era raro el día en el que no visitaba el monumento, depositaba una ofrenda y musitaba una oración, fue la penitencia que quiso imponerse. Tras su fallecimiento  se añadió un anexo al monumento con su nombre.

Monumento a los animales sacrificados, zoo de Ueno

            El zoológico de Ueno conserva un aluvión de cartas escritas por niños, apenas un puñado culpa a los bombardeos, o a la guerra. Lo que te parte el corazón son las palabras que más se repiten en ellas: “Kawaiisona zo”, significan “POBRECITOS”, no sé qué más puedo decir.




EPÍLOGO


            Si, aún tengo cosas que decir, durante la elaboración de este artículo me he encontrado con opiniones enfrentadas y una de las que más me chocó fue un comentario donde alguien condenaba la crueldad de los japoneses con los animales durante la guerra. Quiero aclarar un par de puntos.

            El primero es que durante el blitz el zoológico de Londres sacrificó animales que creían peligrosos y en el bombardeo sobre Alemania el de Berlín hizo exactamente lo mismo, incluso en el año 2003 el ejército estadounidense ametralló a algunos animales del zoológico de Bagdag y a su vez el ejército iraquí saqueó ese mismo lugar robando animales para venderlos, alimentar a sus familias o tal vez porque el imán de turno los consideró impuros. Lo que quiero decir es que TODOS somos culpables, el ser humano es el único que disfruta haciendo daño, bueno, quizá a excepción de mi gato.

Agrietado, hambriento, aun así hermoso y siempre fiero. Dignidad hecha carne.

            Lo segundo que quisiera decir es que amar a los animales no es tirarle pintura a ningún monumento ni hacer el mamarracho en mitad de la calle, eso se llama buscar una excusa para llenarse los bolsillos con subvenciones y ser el más “cool” del mundo haciendo creer que defiendes las causas más “solidarias” (entiéndase la ironía)  del momento. Amar a los animales es abrir un libro y hacerse veterinario, es recoger un perro o un gato abandonado en la calle, es emocionarse mientras tu mascota da a luz, es coger una pala y ponerse de mierda de caballo hasta los tobillos, es dejar de comer un día para llevar a tu bichito al veterinario porque se ha puesto malo.

            Una cosa es hacerse llamar “animalista” y otra cosa muy distinta es querer a los animales. Soy consciente que con esto me gano muchas enemistades, pues atreverse a romper las cadenas de lo políticamente correcto es muy peligroso en estos oscuros tiempos en los que vivimos, pero también sé que lo que digo es verdad y tú también lo sabes.

            Quiero despedirme contándoos una última cosilla, un regalo para todos los que habéis aguantado leyendo hasta el final.

            Hace exactamente 27 años después de la muerte de Tonki, nació en el zoológico de Osaka una elefanta hindú, su nombre es Hiroba, algunos piensan que es ella reencarnada.

            La maldad del ser humano es infinita, pero la esperanza siempre se abre camino.

22 may 2016

INUNAKI


EL VERTEDERO DEL MAL


                Existe un lugar en el mundo donde la anarquía impera, como decía la canción “haz lo que quieras” será toda la ley, un sitio donde aparentemente no has de rendir cuentas con nadie, la policía no te va a ir a buscar, tampoco el recaudador de impuestos, todo es verde, demasiado diría yo, podrías alimentarte de plantas toda tu vida y así satisfacer tu desviación alimentaria, puedes realizar todo el vandalismo que quieras, hasta hartarte, incluso seguir con tu peculiar modo de entender la higiene. Puedes dar una patada a la primera casa que encuentres y hacerla tuya si te apetece. Ese sitio existe querido anarquista, es un lugar donde la tierra, que es sabia, acumula su basura y se deshace de ella, y todos estamos deseando que lo visites.




NINGUNA LEY


Nos encontramos en Kyushuu, una de las cuatro islas principales de Japón, Hace tiempo que hemos salido de Fukuoka y tomado la autopista IC en dirección a Miyawaka, al llegar al cruce Okuma-Puente de Magamichi giramos a la izquierda y luego nos desviamos a la derecha en cuanto veamos la antigua carretera 21. A partir de aquí es mejor dejar los coches y continuar andando, el camino no es nada seguro, bueno, el lugar no es nada seguro pero no queremos que nos pase nada tan pronto.

Lo primero que nos llama la atención es la suciedad, el lugar está ciertamente descuidado, el camino aunque con señales de haber sido transitado está invadido tanto por la vegetación que parece crecer a sus anchas como por restos de vehículos y despojos varios. Parece el escenario perfecto para cualquier película post-apocalíptica y eso que nos encontramos en uno de los países más pulcros de la tierra.

Proseguimos la marcha, nos adentramos en un bosque, atrás hemos dejado otro coche abandonado, es difícil orientarse y aunque hay carteles viejos, muchos de ellos ilegibles por grafitis, es fácil confundirse en las muchas bifurcaciones que nos vamos encontrando. Ah, se me olvidó comentároslo, guardad vuestros móviles, aquí no tienen cobertura. ¿Creéis que bromeo? Estamos en un valle rodeado de montañas y no han instalado repetidores, además el lugar es rico en minerales, hierro y carbón principalmente que interfieren en la señal. ¿Seguimos? Muy bien, adelante entonces.

Mirad a vuestra derecha, hay unas tumbas al lado del camino, esto no parece un cementerio pero ahí están. Algunas son muy antiguas, apenas se pueden leer, otras son novísimas, la piedra aún resplandece. Hay un cartel que dice “tumba del viajero”. Os aconsejo que presentéis vuestros respetos.

Tumbas de viajeros

Ya casi hemos llegado. El camino se interrumpe bruscamente por una valla plagada de carteles de advertencias, una de ellas destaca sobre las demás y dice así:

ATENCIÓN LAS LEYES DE JAPÓN NO SE APLICAN AQUÍ.

El famoso cartel de advertencia

Bienvenidos al paso de Inunaki, cruzad esa valla si os atrevéis, a partir de este punto solo los más valientes, insensatos y locos prosiguen, los cobardes y sensatos vuelven. Los estúpidos esperan a que caiga la noche, despedíos de ellos, es posible que la próxima vez que los veáis sea en las páginas de un periódico.


ORÍGENES


            Podemos traducir Inunaki  como “el llanto o el ladrido del perro”. La leyenda cuenta que un cazador volvía cansado a su casa cuando su perro empezó a ladrar frenéticamente, enfadado el dueño recriminó y golpeó al animal que no paraba de aullar. Al caer la noche un dragón negro atacó y devoró al cazador. Es una lección muy buena: atiende siempre a las señales de peligro, pueden salvarte la vida, sobre todo en este lugar.



            Las primeras menciones del pueblo se remontan a 1691, en el que el señor del clan Chikuzen  encarga la defensa del paso de Inunaki a miembros del misterioso clan Shinozaki, a los que muchos han relacionado con las prácticas de shugendo. El traslado de los mismos es forzoso y se les prohíbe abandonar el territorio. Los habitantes no tardan en adaptarse a su nuevo entorno, el terreno es muy accidentado y boscoso, lo que lo hace perfecto para la práctica de sus habilidades, la caza es abundante y cuentan con recursos naturales suficientes.

            El clan cumple a la perfección su cometido, ningún ejército cruzó el paso durante el tiempo en que duró su mandato. No hubo recompensa alguna y al desprecio que ya sufrían se le unió un oscuro temor, ya nadie quería cruzar por sus tierras y los que se atrevían a hacerlo eran advertidos para que no se detuviesen en la aldea y nunca abandonasen el camino principal.

            Años de aislamiento y consanguinidad confirió a los habitantes del valle un aspecto extraño, se decía que vestían con las pieles de los animales que ellos mismos cazaban, llenaban el bosque de trampas y por las noches se abandonaban a sus ancestrales rituales que sin la guía de los sacerdotes itinerantes habían degenerado en una suerte de ritos pre-budistas, mezcla del shintoismo más ancestral y ceremonias transmitidas oralmente desde tiempos inmemoriales, pues la familia era ya antigua cuando el emperador Jinroku les dio su nombre y los elevó a la categoría de clan.

            Debido a la escasez de registros no se tiene constancia de cuantas personas desaparecieron durante aquella época pero la sola mención del paso de inunaki ya inspiraba pavor entre la población. Nada se hizo para aliviar la situación, los habitantes del valle jamás abandonaban su territorio y los consejeros del señor de la vecina Fukuoka le recomendaban dejarlo estar, el miedo era un poderoso aliado y de esa manera podrían estar seguros de que nunca recibirían un ataque desde el norte.

            La restauración Meiji  trajo consigo el fin de los señoríos y la reestructuración del territorio. El clan fue abolido en 1867 y sus integrantes parecieron desvanecerse. Actualmente sólo se conocen cinco descendientes de los cuales solo uno porta el apellido.

            La aldea de Inunaki desapareció como tal en el año 1889.




LA MIGRACIÓN COREANA


                 Con la apertura de las fronteras del país y la “occidentalización” de la sociedad llegaron los primeros inmigrantes. Un gran número de coreanos arribaron a las costas japonesas de Kyushuu y Shikoku instalándose muchos de ellos en Fukuoka. Debido a la tradicional rivalidad entre japoneses y coreanos los nuevos vecinos fueron marginados y tratados como ciudadanos de segunda, algunos se mudaron a las afueras, un lugar tranquilo y prácticamente deshabitado donde apenas llamaban la atención, al estar situado entre dos importantes núcleos urbanos les era relativamente sencillo y rápido moverse entre ellos. No hace falta que os diga el nombre del lugar, supongo que ya lo habréis deducido.

Imagen real de la aldea a mediados del siglo XX

            Durante la segunda guerra mundial se obligó a estas gentes, muchos de los cuales habían nacido en Japón y eran ciudadanos de pleno derecho, a trabajar en la construcción de un túnel que atravesara las montañas y a pesar de que no eran considerados como prisioneros de guerra las condiciones de trabajo fueron muy duras y no fueron pocos los que fallecieron durante las obras.

            Tras la guerra el bautizado como “túnel de Inunaki” fue abierto al público. Numerosos vehículos, en especial camiones recorrían diariamente la nueva ruta.


LA ALDEA OLVIDADA


                 El túnel se convirtió en un punto negro, los accidentes se sucedían casi semanalmente, la iluminación del túnel era saboteada constantemente, los choques frontales entre turismos y camiones se contaban por decenas, de entre los más espectaculares se cuenta uno en el que un coche embistió a una camioneta y el copiloto fue decapitado.

            Los rumores regresaron y el gobierno se vio obligado a cegar el túnel, vallar toda la zona e iniciar la construcción de un nuevo paso. Como no podía ser de otro modo las obras no se libraron de la “maldición” de Inunaki. Una noche un grupo de cinco individuos intentaron robar el coche del jefe de obra y fueron descubiertos, se internaron en el bosque y no se les persiguió, días más tarde regresaron y raptaron a un trabajador, su cuerpo fue hallado calcinado poco tiempo después.



            Haciendo gala de su estupidez una miríada de adolescentes comenzó a visitar la zona indiscriminadamente fijándose como meta llegar hasta el túnel cruzando el bosque llegando los más “valientes” a atravesarlo en su totalidad y cruzar el paso.




            Las desapariciones se dispararon, la zona está llena de caminos viejos y el bosque es muy frondoso, es muy fácil perderse. La policía no daba abasto, llenaron la zona con carteles de advertencia y procuraron señalizar lo mejor posible las antiguas sendas.

            Hasta que un día apareció un cadáver o lo que quedaba de él. Era un chico joven, había ido acompañado de su amigo por la noche cuando en un momento dado se perdieron de vista. Cuando encontraron el cuerpo éste se encontraba horriblemente mutilado, le faltaban la cabeza y el brazo y la pierna izquierdas, los miembros fueron localizados no muy lejos a excepción del brazo.

            Otra desaparición sonada fue la de tres estudiantes y la de una niña pequeña que fue vista por última vez comprando en una tienda situada en las lindes del bosque. La más reciente es la de un matrimonio de Shimane que se internó en el bosque dentro de un coche blanco, jamás se supo de ellos aunque todo el que se acerque a la verja principal podrá ver a un lado del camino un vehículo con el interior quemado, es de color blanco y la matrícula es de Shimane.

Los propietarios desaparecieron sin dejar rastro

            La policía ya no puede hacer más y el gobierno parece haberse cansado de aventureros temerarios en busca de emociones fuertes. Se colocó un último cartel, ya os lo escribí antes pero lo repito a modo de advertencia final.

“Atención, las leyes de Japón no se aplican aquí”.

Si te internas en el bosque de Inunaki será bajo tu propia responsabilidad pero recuerda, no hay cobertura, no hay internet y si te pierdes nadie irá a buscarte, todo lo más son unas tumbas mudas que alguna familia quiso poner para que las almas de sus parientes descansaran en paz.


            Las autoridades han aprendido la lección, hay algo ahí dentro y no desea que lo molesten. 







Localización del paso de Inunaki, alejar el zoom para verlo bien.